
viernes, 27 de junio de 2008
Comparaciones odiosas

domingo, 22 de junio de 2008
Democracia, pero no de prepo
La democracia no se practica ni se defiende de prepo.
Los trabajadores sabemos y mucho de eso, siempre nos manifestamos para que se respeten nuestros derechos y los de aquellos que hoy también sufren las consecuencias de este conflicto.
Desde la lógica que esgrimen los sectores en pugna pareciera ser que el país debe quedar dividido en dos. Se emiten consignas beligerantes que plantean “eres de los nuestros o eres enemigo”, oficialismo o del llamado “campo”.
De qué lado quedarán los niños que mueren por causas evitables, los trabajadores en negro que tiene el Estado y los privados, los chacareros que tienen 10 ó 20 hectáreas y no les alcanza para vivir, los adolescentes que no están concurriendo a la escuela, los que no acceden a la Justicia, los que quieren opinar pero no pueden hacerlo en un clima de prepotencia, los que quieren comer pero no pueden por los cortes de rutas, los que quieren viajar pero no pueden por los mismos cortes, los que quieren tener datos de la realidad y les dan los del INDEC, los que queremos libertad sindical y no nos dan la personería a nuestra Central de Trabajadores, los que creen que la democracia no es andar haciendo cosas de prepo por que eso es autoritarismo y tenemos claro que la democracia es consenso, diálogo, persuasión, discusión, pero nunca autoritarismo.
No queremos el prepo que usan para sacar a candidatos de las internas de los partidos cambiando el voto por las encuestas, no queremos el prepo para arreglar los concursos de acceso al empleo público, no queremos el prepo del dinero para comprar gremios, no queremos prepo para poner gobernadores, no queremos que roben votos (de prepo o no) de las urnas.
Defendemos la democracia, no queremos cosas raras. Deseamos que la gente se exprese, que el Gobierno gobierne y cumpla su período, pero no queremos que se pretenda prepear con la Constitución olvidando lo que no les conviene.
No queremos cortes de ruta que dejen a los chicos sin leche, pero tampoco queremos contra-cortes que planteen una suerte de guerra. No nos convencen cuando se disfrazan de demócratas aquellos que avalan a quienes roban votos, a quienes violan los derechos de los trabajadores, a los que prefieren las encuestas en lugar de los votos, a los gremialistas que se enriquecen con el dinero de los trabajadores. Queremos redistribución de la riqueza, teniendo en cuenta que los sueldos deben discutirse sin que nadie le ponga techo a la discusión entre las partes, paritarias libres. Que paguen retenciones todos los sectores que hoy no pagan o sólo entregan sumas irrisorias, como la minería, el petróleo, etcétera.
Defender la democracia no debe significar conceder impunidad a nadie, ni convertirnos en olvidadizos para creer antigolpistas a quienes han tenido, por años, en su gabinete a personeros locades del golpismo del ‘76.
Queremos que el Concejo Deliberante actúe de cara a la gente, que se tenga en cuenta a la gente y no sólo los negocios para las decisiones locales. Esto y muchas cosas más forman parte de defender la democracia. No estamos con la oligarquía, no estamos con (el senador nacional kirchnerista Roberto) Urquía, con los pooles de siembra, todos ellos deben pagar más impuestos que nadie, tienen y gana mucho, entonces es justo que paguen más. No que sean subsidiados por el Estado.
Queremos la democracia en pleno, con la participación popular y el rescate de la política como herramienta al servicio del pueblo. Claro que queremos que se paguen retenciones, pero también que se saque el IVA a todos los productos básicos de consumo y se diferencie entre Urquía y los pequeños productores. Queremos redistribución de todas las rentas, no medidas aisladas. Y, estamos seguros, que la manera de hacer posible esas medidas es politizando el pueblo, movilizando y no desde los escritorios. La democracia no se defiende un día o una semana, se practica y saludamos a todos los militantes, estén donde estén, pertenezcan a donde pertenezca, que siempre están del lado de la democracia.

viernes, 20 de junio de 2008
CAMPO: LOS MÁS PERJUDICADOS
Escribe Dr. Moisés Meik -
En el marco del conflicto agrario deberíamos considerar que el análisis no puede obviar la situación y los intereses de los trabajadores subordinados del sector agrario. Ellos son, hasta ahora, los realmente "ninguneados" por los que asumen ser "partes" exclusivas del conflicto. Siendo aquéllos los verdaderos perdedores, desde siempre, por el trato de sus apropiadores de su fuerza de trabajo o empleadores, directos o indirectos.
Por un lado, la siempre viva y dominante oligarquía, constituida por los que siguen siendo los mayores dueños de la tierra de las zonas más productivas. Por otro, sectores medios de esa actividad productiva, sometidos a esa dependencia interempresarial de dominio y supervisión. Ese cuadro de apropiación explica la impresionante clandestinidad del trabajo rural. Todo ello con la nada ingenua pasividad del Estado. Y, asimismo, por la notoria debilidad sindical formalmente representativa.
El Estado no puede aparecer, recién ahora, invocando, y sólo como parte del discurso confrontativo, el exorbitante "trabajo en negro" en el campo, como si ello fuese una reciente sorpresa, ante un cuadro frente al cual el poder institucional se presentaría como ajeno.
Esa larga pasividad no sólo se evidencia en el control de la legislación sino y principalmente en el mismo aspecto legislativo. Ya que es evidente la injusticia que significa la exclusión de los trabajadores agrarios del sistema regulatorio general de los trabajadores abarcados plenamente por la LCT. Esa morosidad en prolongar un estatuto especial de segunda clase entre los trabajadores amplía la brecha de la dualización del mal llamado "mercado de trabajo".
Lo que se impone es la inmediata aplicación a los trabajadores agrarios de los derechos de todos los asalariados regulados por la LCT, así como la previa e inmediata derogación de la reforma por la dictadura de esta normativa general, de 1976 (otra pasividad conciente de todos los gobiernos posteriores, incluido el actual y el que le precedió) y el restablecimiento del texto originario aplicables a todos los asalariados.
Se debe señalar, asimismo, que es inexplicable que una actividad productiva tan rentable como lo es actualmente la sociedad sojera, en pleno conflicto, permanezca con proporciones ignominiosas de trabajo clandestinizado por la sola decisión de los empleadores- empresarios exitosos económicamente, todo ello, con la pasividad del Estado en ese aspecto.
Si realmente se pretende enfocar con seriedad la justicia social en el campo, además de las retenciones, el Estado debe disponer, en una sesión parlamentaria inmediata - sobre tablas- esas reformas normativas, condicionando, asimismo, la percepción de los reintegros al pleno cumplimiento de las obligaciones laborales por los empleadores, principales y contratistas, arrendatarios, pools de siembre, etc., de todos sus dependientes, estableciendo la responsabilidad solidaria de todos los sujetos intervinientes en esa cadena productiva.
La defensa del Estado Social y democrático de Derecho no puede omitir esos aspectos. Sólo en esas condiciones defenderemos una democracia sustancial y no meramente formal, que algunos sectores nunca han querido realmente y respecto del cual, como se ha señalado, el Estado tiene, a su vez, marcadas asignaturas pendientes.
Dr. Moisés Meik
CTA

jueves, 19 de junio de 2008
SECUESTRO DE PABLO MICHELI, Secretario adjunto de CTA Nacional
miércoles, 18 de junio de 2008
Con cabeza propia
Pensarlo con cabeza propia///
Comunicado de Prensa emitido por la CTA Villa María el 27 de marzo de 2008:
Ante los sucesos de conocimiento público, desde la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), Regional Villa María, en sostenemos que los trabajadores debemos pensar la realidad social con nuestra propia cabeza y no con la de los patrones o la del oficialismo. Debemos expresarnos con la independencia necesaria para escapar a las visiones dicotómicas que se proponen por estas horas. Por ello expresamos: •
Estamos a favor de las retenciones como mecanismo para capturar una parte de las extraordinarias ganancias de los sectores concentrados del capital agropecuario, representados por la Sociedad Rural y CRA. Recursos que deben destinarse a sustentar una política de real redistribución de la riqueza que genera nuestra sociedad.
• Si bien es cierto que la no existencia de retenciones implicaría valores más altos para la canasta alimentaria, haciéndola absolutamente inaccesible para la familia de los trabajadores, su sola presencia, sin la reconstrucción de organismos de regulación e intervención estatal, (como por ejemplo Junta de Granos, Junta de Carnes, etc.), limita sus efectos en materia redistributiva e impide frenar la suba de los alimentos.
• De manera coherente con los planteos que viene realizando la Central de Trabajadores de la Argentina , seguimos demandando políticas que protejan a los pequeños productores, a las familias agricultoras y a los trabajadores rurales. Este reclamo sigue siendo una asignatura pendiente más allá de la justicia de la aplicación de las retenciones.
• Entendemos que no pueden aplicarse políticas uniformes a sectores que contienen una marcada desigualdad: no son iguales los pequeños productores que los Urquía, los grandes pool de siembra o los grandes exportadores. Aplicar la misma política a todos, sin diferenciar, se torna una manera de incentivar la concentración que llevará a la desaparición de los pequeños productores.
• La CTA viene reclamando, desde la propuesta de la Paritaria Social, una amplia convocatoria a los sectores populares para discutir y definir políticas de distribución de la riqueza y un nuevo modelo productivo para la ciudad y el campo que le ponga freno a la concentración económica y a la depredación de los recursos naturales.
• Resulta una necesidad inmediata que el Gobierno promueva una instancia de diálogo con las entidades representativas de los pequeños y medianos productores, (Federación Agraria Argentina- FAA, Movimiento Campesino de Santiago del Estero- MoCaSE, y de la provincia de Córdoba, cooperativas de productores, y otras) para concertar políticas que puedan resolver sus problemáticas específicas, cerrándole el paso de este modo a quienes pretendan utilizar este conflicto en función de intereses sectoriales antipopulares.
• Desde la CTA se rechaza, de manera enérgica y terminante, las manifestaciones desestabilizadoras y racistas provenientes de la Sociedad Rural como el caso de su vicepresidente a nivel nacional que habló de piquetes de blancos y piquetes de negros. Similar repudio nos despiertan las manifestaciones de Gonzalo Real Núñez, presidente de la Sociedad Rural de Villa María, que ha dicho que a este gobierno “…hay que sacarlo como sea”. Estos son los sectores violentos que históricamente apoyaron la desindustrialización del país y los golpes de Estado.
• Así como el problema de “El campo” no debe ser reducido al problema de los índices de retención de los cereales e incluirse el trabajo precarizado, los sueldos magros de los trabajadores rurales, las metodologías mafiosas para llevar adelante el robo de tierra a las familias campesinas en diferentes lugares del país, etc. El problema de la distribución de la renta no debe ser reducido al campo, por el contrario también debe discutirse acerca de la distribución de las rentas petroleras, mineras, etc. Comisión Directiva CTA Villa María (Cba.)
martes, 17 de junio de 2008
VIOLACIÓN A LA LIBERTAD Y LA DEMOCRACIA SINDICAL

jueves, 12 de junio de 2008
Día Mundial contra el Trabajo Infantil

domingo, 1 de junio de 2008
CORDOBAZO: HACIA LOS 40 AÑOS

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